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Capítulo II

–Demonios, ahora tendré que esperar a que amanezca; mas vale que tengan habitaciones disponibles -decia con voz nerviosa mirando a la resepción

Al entrar de nuevo en la resepción, brincó sobre el mostrador. Mientras buscaba entre los cajones, tomó la única llave que había, tomó el pedazo de papel que había debajo y los guardó en su bolsillo. Comenzó a buscar entre los papeles y demás objetos del mostrador algo que le sirviera para alumbrar el camino; lo único que encontró fué una vela ancha de grueso pabilo. La tomó y con su encendedor le dió fuego. Era una luz tenue pero frecuente. Sacó la llave de su bolsillo, miró la etiqueta que decía 45

–Así que la 45 está desocupada he?

–Como puede ser que me haya desmayado por tanto tiempo -decía recordando la repentina obscuridad de hacia unos momentos

Tomó un respiro para tranquilizarse y pensar mejor las cosas, miró al rededor examinando por donde ir, que desición tomar. Después de un tiempo, tomo dirección a la derecha del mostrador y siguió por el pasillo.

–Este debe ser el camino -pensaba nerviosamente

Siguió hasta donde se notaba un pequeño anuncio que decía “E_k-eras” en un letrero de neón bastante mal cuidado.

–No puedo creer que tan descuidado está este lugar- decía mientras caminaba- ni han puesto atención a la ortografía de sus anuncios

Abrió la puerta y paso a través mientras ésta crujia como anunciando su vejez y deterioro, pasó debajo del anuncio y miró una escalera frente a el… era el mismo panorama, la escalera estaba derruida y agrietada, no había forma de subir. De pronto, por los pasillos superiores se escuchó el correr de pasos presurosos que se alejaban.

–¡Hey tu! ¿hay alguna forma de subir?- gritó hacia arriba en las escaleras

A pesar de sus gritos, nadie respondió a su pregunta, miró a su alrededor y pudo observar un conjunto de cajas de madera y cartón y algunos muebles rotos.

–Esto se está poniendo ridiculo- decia mientras apilaba cajas y partes de sillas sin respaldo- rayos, están mojadas, espero que me sostengan

Por fín logró subir haciendo equilibrio, esforzandoce por no caer y sosteniendose de lo que quedaba de la escalera y cuando por fín estaba arriba, la pila de cajas y objetos que encontró se colapsó. Al mirar al piso se dió cuenta de que había tirado su celular dentro de una caja.

–Rayos – decia con voz molesta- ahora ¿como lo recuperaré?. Será mejor que luego regrese por él

Tomo su camino y entró por la puerta al segundo piso crujiente como la anterior. A lo lejos pudo observar una sombra de una niña, su silueta iluminada con la luz de la habitación contigua solo esbozaba una sonriza perverza, la sombra lo observó por un momento y luego desapareció corriendo dentro de la habitación.

–¡Oye, espera!- gritó a la sombra- !niña¡

Comenzó a caminar por el pasillo tan solo iluminado por la ténue luz de la vela.

*-..Tu arrogancia te consumirá..-*-..

Fué lo único susurro que escuchó, más ténue que el batir de las alas de una mosca pero aún asi presente en su nuca.

Los cabellos de su piel se erizaron, su corazón se aceleró, su voz se entrecortaba y sus manos sudaban frio; un escalofío le recorrió la espalda y volteó retrosediendo… pero nada. Nerviosó miró a todos lados y descubrió una puerta diferente, si estaba descuidada pero no en tan mal estado como el motel… se acercó a la puerta y miró el grabado en su corteza “Arrogancia”… alguien había escrito esto con alguna navaja o algo punzante…

**********************************Continuará 😛

 
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Publicado por en 13 abril 2007 en Drohan

 

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Capítulo I : Desconocido

–¿Será esto posible?, ¿como puede ser?. Veo a la “poderosa humanidad” huyendo del agua que cae sobre ellos como insectos asustados; la poderosa humanidad… umph, vaya chiste cruel, ser ellos los que manejan al mundo y deciden sobre las vidas de otro ser vivo, incluso uno de ellos mismos. ¿Que es lo que los hace sentir poderosos?, construyen montañas de hierro y concreto, dominan los vientos, el espacio y más ayá… pero temen mojarse, temen que su piel toque un liquido tan precioso y vital para ellos, a caso ¿temen por no poder controlarla?… si, son como insectos ante el ataque de un depredador mayor, son insectos que morirán por el poder de un ser mayor; su propia arrogancia los terminará…

Estas son las palabras que salen de la boca de un hombre sentado frente a la ventana de su apartamento. Está frustrado por lo que acaba de hacer. Aún no se percata de lo acontesido y muestra su repudio por el ser humano murmurando en voz baja. Es un hombre desaliñado en su aspecto y sus tristes razgos no dejan adivinar su edad, ese cabello largo sobre sus hombros solo lo llena de un aire más misterioso que me hace recordar cuando yo era joven, piel palida, complexión delgada, algunos dirian que demasiado; hace ya tiempo de eso pero aún lo recuerdo.

–Bien, suficiente inmundicia por un día, debo dejar este lugar, ya no estoy cómodo aquí.

Se puso de pie, tomó su gabardina negra, tomó las llaves de una motocicleta que vió en el vestibulo y salió de ahí caminando tranquilamente pero con paso firme. Ese un día las nubes gobernaban los cielos y la lluvia caía como si fuera plomo sobre los hombros de nuestro desconosido, como si la madre tierra supiera… como si estubiera llorando la desgracia. Mirando como si no supiera donde estaba, aquel hombre tomó dirección a la motocibleta, subió a ella y partió con destino desconosido. Su frialdad me conmovió, su fuerza de carácter fué para asombrarse y su presencia nada menos que impactante. Fué ahí cuando me interesé en él y en su historia.

Cruzó millas en carretera tratando de dejar atrás el pasado hasta que la gasolina agotó su abundancia y tuvo que detenerse a mitad de la nada, ni siquiera sabia donde estaba ni que dirección habia tomado, así que, con la motocicleta al lado, caminó algunos kilómetros más hasta que vió a lo lejos un motel. Callado, siempre callado y pensativo, solo se dejó llevar por su instinto como si viajar cambiara todo. Llegando al motel, no se podía evitar ver el mal estado en que estaba, bastaba con ver las bombas de gasolina de los años 50’s además de los materiales del motel, deteriorados mas aya de la salvación, con tuberías y herrería corroidos por el tiempo y el oxido, madera apolillada, podrída y rota, era un milagro que esta construcción sobreviviera a la fecha.

Descansó la motocicleta, tan solo quería un poco de gasolina y se iría de ahí así que caminó con lentitud a la puerta del motel mirando a su alrededor tratando de adivinar que había de malo con el lugar. Llegó a la puerta y tocó el timbre pero nadie responde; lo intenta una vez más pero sin respuesta alguna.

–Será poca su necesidad por atender- mururaba para si mismo-

Mira a su alrededor y prueva la puerta por cerrojos y se dá cuenta de
que solo estaba emparejada. Deside entrar a la recepción del motel. Lo único que cambia en el aspecto derruido es una campanilla brillante en la mesa. Toca la campanilla esperando que algún empleado llegase a atenderlo pero de nuevo sin respuesta. Ya comienza la caida del sol a su reposo y nadie se nota en los alrededores. Inspecciona cada lugar con la mirada pero no parese haber nadie en ese momento.

–Lo que me faltaba, más acciones de seres humanos incoherentes… no pueden ni siquiera atender su propio establecimiento.

Saliendo furioso de la recepción, de pronto, siente algo en su pecho, como un temblor de baja frecuencia que lo hace respirar mas y mas rapidamente forzando a salir el aire de sus pulmones, lo tumba al piso pero él lucha por seguir respirando y mantenerse en pié… es muy tarde, la gravedad gana la batalla y cae de rodillas apenas manteniendose con sus manos al piso. De pronto se siente un sabor en su boca muy poco familiar y un olor fetido a lo lejos y ese zumbido grave rebotando en su cabeza. El cielo ya era negro cuando se dió cuenta, pero era una obscuridad que nunca antes había experimentado. No había nada para alumbrar las callejuelas del lugar, no podía ver ni su nariz, literalmente, y en sus oidos seguía retumbando ese sonido de baja frecuencia y de repente, cuando se hacia más fuerte, el sonido se detuvo junto con todo lo demás y pudo recuperar la compostura.

–¿Que demonios fué eso?– se preguntaba mientras se levantaba asustado y tartamudeando

Mientras se incorporaba, miró a su alrededor con el corazón acelerado, pero no podía ver nada mas aya de dos metros, tomó de su costado su teléfono celular y al abrirlo quedó perplejo al ver el anuncio “sin cobertura” en la brillante pantalla del aparato. Como podía ser esto, es un teléfono celular satelital, tiene covertura en todo el mundo. Viendo su infortunio, solo se le ocurrió usar su teléfono a modo de linterna para alumbrarse el camino de regreso a la recepción.

*****Continúa en el Capitulo II

 
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Publicado por en 20 marzo 2007 en Drohan

 

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